Autor: Miguel Ángel Guerrero González

Cuando hablamos de amor nos referimos más, y de manera mas asertiva a la “bondad”. Esa bondad es la capacidad de dar, en cualquiera de los casos, alegría y felicidad a cualquier persona, e incluso “dar” a la vida de esa persona una mejor dirección.

Al hablar del Amor (bondad) como capacidad, hacemos énfasis al “poder” que tenemos como persona. (Yo puedo, tú puedes, todos podemos) de hacer algo por alguien más. Esa capacidad de “ser” la cual todos y cada uno de nosotros podemos comenzar en el instante que decidamos hacerlo.

Debemos de ser capaces de dar ese amor y esa bondad a todo ser humano, incluso a aquellos que no nos caen nada bien. Y aunque en la mayoría de los casos no seamos capaces de dar amor a personas por las cuales sentimos repulsión, podemos empezar por identificar a esas personas como simples personas que necesitan ese apoyo y ese amor.

Por mas difícil que resulte amar a personas que nos producen odio, podemos partir evitando esos prejuicios los cuales incrementan la repulsión hacia los mismos, cegándonos totalmente, haciendo imposible la empatía por esa persona.

Prácticamente al “ser capaz” de Amar a aquellas personas con las que conflictuamos, somos capaces de amar a todo ser vivo.

Viéndolo desde un punto más universal y altruista, todos somos capaces de aportar amor, incluso de manera inconsciente. ¿A qué me refiero con esto? A la capacidad de cualquier persona de armonizar el entorno viviendo de manera impecable, irradiando su propia felicidad.

Una forma de ver ese Amor inconsciente es la capacidad de un niño de emitir ese gran sentimiento de felicidad a través de una sonrisa, y así cambiar el día de una persona. O ese vecino optimista que cuando en tu calle hay algún conflicto, solo sonríe y da unas palabras alentadoras diciendo: ¡No hay porqué preocuparse, juntos saldremos de esto!.

Todas estas actitudes son una forma desinteresada e inconsciente de dar amor y puede que no cambie la vida de una persona pero con tan solo darle a su Día una mejor perspectiva de su vida, hará que esa persona, igual de manera inconsciente pueda aportar hacia los demás ese gesto de amor.

De igual manera que necesitamos tener los ojos abiertos ante el sufrimiento del mundo para poder ayudar, tenemos que aprender a observar los gestos de amor que nos proporcionan los demás, e incluso la naturaleza. Con esto hago referencia a la inmensidad de aportaciones que nos da el entorno, el cual es de gran importancia ya que tendemos a aferrarnos a recibir una sonrisa, esas palabras de aliento y ciertas atenciones de personas las cuales no nos dan frutos, olvidándonos de percibir todas esas aportaciones de amor que nos da todo lo que nos rodea. Como aquel buen momento que te puede dar el ver un ave en tu ventana por la mañana y así tener esa buena actitud durante tu jornada laboral, la cual es muy intensa.

Esa simpática jovencita que esta en una campaña contra la deforestación, que te devuelve la esperanza por la humanidad, la cual perdiste por la inmensa cantidad de conflictos que se viven en la actualidad.

Descubre lo que siempre estuvo ante tus ojos.

Ahora, te invito a dar esa felicidad a todo aquel que te rodea, dándole calma a ese sufrimiento que lo aprisiona, creando así ese continuo de amor y bondad del que todos somos merecedores.

Tal vez con un consejo, una sonrisa o un abrazo, podamos salvar la vida de cualquier persona, tomando en cuenta que el sufrir no es vivir. Ese es “el poder del Amor! 

Mindfulness
® El poder del Amor | Metta