Finalizando la firma de un convenio hace unas semanas, la Dra. Maribel V√°zquez me pregunta en los pasillos de UNARTE sobre el tema de los ‚Äútenis para migrantes‚ÄĚ, situaci√≥n que hab√≠a comentado anteriormente en mi intervenci√≥n, como introducci√≥n a lo inhumano que se puede convertir un viaje para una persona inmigrante que atraviesa nuestro pa√≠s. Le coment√© que era algo muy importante y que conoc√≠amos a una persona que con mucha felicidad recibir√≠a cualquier apoyo al respecto. Otras frases m√°s, formaron parte de dicha conversaci√≥n; el tema: ¬ŅC√≥mo ayudarlos?.

En una organizaci√≥n apresurada, una de esas personas, a quienes solo una explicaci√≥n espiritual justifica porqu√© aparecieron en tu vida, la Dra. Elizabeth Castro, hizo hasta lo imposible para poder ir a dejar un grato regalo a Do√Īa Luz, quien es una incansable defensora de los migrantes en el poblado de San Jos√© Guerrero cercano a Ciudad Serd√°n. Un regalo para los migrantes estaba a disposici√≥n en un plazo de unos cuantos d√≠as, y habr√≠a que organizar una visita lo m√°s pronto posible. ¬ŅPorqu√©?. Pues probablemente porque la verdadera ayuda nace de algo no planeado y lo motiva una urgencia de saber que la necesidad, anhela que pase r√°pido el tiempo.

Llego el d√≠a, y Elizabeth con uno que otro cabello menos, estaba antes que todos esperando la hora de cita que correr√≠a a partir de las 8:30. Subimos los tenis y unas despensas, estaban participando contentos los polic√≠as y el personal que supongo es de mantenimiento; que importaba nuestros puestos, simplemente charl√°bamos y sub√≠amos cosas: todos dispuestos. Elizabeth me tomo una foto cargando unos paquetes de frijoles sobre mi cabeza. ¬°Le parec√≠a yo creo que muy gracioso, habr√≠a que verle √ļnicamente la sonrisa!. Unos minutos despu√©s, habiendo terminado de subir las cosas se dar√≠a un ‚ÄúBriefing‚ÄĚ a todos los presentes por parte de Frontera Libre, me parec√≠a importante conocerlos y saber que los ten√≠a ah√≠. Hab√≠a mucha curiosidad, convicciones y herencias por ayudar a la gente. De los profesores iban Luis, Elizabeth, M√≥nica y Miguel √Āngel y de los alumnos fueron Maru, Pamela, Leo y V√≠ctor. No falto el √°rea administrativa y nos acompa√Īo Maricarmen.

Subimos a la camioneta y en el camino estuvimos platicando de la realidad de toda esta zona del Tri√°ngulo del Huachicol y de verdad que fue interesante la pl√°tica con los m√°s grandes; los chavos ‚Äúiban en lo suyo‚ÄĚ. Comenzamos a hablar de la generaci√≥n Millenial, a mi lado los chavos de ves en cuando se les o√≠a divertirse, no se si de lo que dec√≠amos o de las cosas en las que estaban. En un momento Luis invita a platicar a V√≠ctor sobre una postura interesante. Le vuelve a repetir porque ven√≠a con sus aud√≠fonos y simplemente no le concede participar; se ve√≠a esa reacci√≥n como una analog√≠a de cuando tu familia te ped√≠a cuando eras chiquito que hicieras un show para los invitados; el tema le daba flojera.

Llegamos a nuestro destino, Do√Īa Luz nos recibi√≥ y nos dio el tour completo. Nos ense√Īo las instalaciones del Comit√© Internacional de la Cruz Roja y de las donaciones que se hac√≠an anteriormente. Nos hablo de sus luchas y de lo que no la deja trabajar bien. Nos llevo despu√©s a uno de los cuartos que utiliza como granero y habitaci√≥n a la vez, ah√≠ estuvo cont√°ndonos sobre las tristezas de la migraci√≥n. Es impresionante conocer una historia que ella suele contar seguido, respecto a un migrante que perdi√≥ sus piernas debido a la peligrosidad de La Bestia. Con l√°grimas en los ojos muestra la inhumanidad ante la cual est√°n sometidos; elogia su bravura para cruzar, y por otra parte se sigue cuestionando de si todo esto para ellos vale la pena. Recuerda llorando el evento donde a este migrante el tren le arranco las piernas. Ese d√≠a lleg√≥ a avisarle una autoridad del pueblo diciendo que lo fuera a checar porque ya se lo estaban comiendo los perros y pues que ya no tenia caso salvarlo. As√≠ de inexplicable como suena, es para ella, toda esa inhumanidad de la gente; simplemente no se lo explica. Recordaba Do√Īa Luz y le dec√≠a a Leo, ‚Äúera un joven como tu‚ÄĚ. Mencionaba que no entiende porque los machetean o los dejan desnudos; nos cont√≥ de c√≥mo sus tenis y por ende sus pies, llegaban deshechos. Descargamos todo lo que se les hab√≠a tra√≠do a los migrantes. Se ve√≠a un genuino agradecimiento por parte de Do√Īa Luz.

Ya m√°s tranquilos y despu√©s de ir a la tienda con Do√Īa Luz por los refrescos, regresamos a comer una deliciosa comida que nos hab√≠an preparado. Eran espinazos de borrego en caldo. Mientras se serv√≠a cada quien su plato, Jos√© Luis le mostraba en la computadora a los profesores Luis y M√≥nica sobre el proyecto que realizamos en Frontera Libre con los migrantes, me dio mucho gusto verlos asombrados por la trascendencia de lo que muchas de sus funciones del software, podr√≠an ayudar a esta gente. Las felicitaciones para Do√Īa Luz, su madre Guadalupe, Caro y Juanita por el delicioso manjar, no terminaron de parar. ¬°Est√° delicioso!, ¬°Est√° buen√≠simo!, ¬°Que rico est√°!, continuaron hasta la sobremesa. Do√Īa Guadalupe contaba a algunos de c√≥mo desde hace mas de 50 a√Īos ayudaban a los migrantes, ofreci√©ndoles por lo menos un taco de queso. Yo al otro extremo platicaba con el esposo de Caro sobre la leyenda de un jinete sin cabeza, quien hab√≠a sido una persona que hab√≠a decidido terminar con su vida en las v√≠as del tren.

El tiempo se acercaba para irnos, se apartaron un rato Luis y M√≥nica para entrevistar a Do√Īa Luz, mientras tanto todos aprovecharon para seguirse maravillando de tan enigm√°tico lugar. Terminaron la entrevista y nuestra despedida con esa gran familia se acercaba, tomamos las √ļltimas fotos, ya hab√≠a algo que nos un√≠a con muchas emociones ese d√≠a. La despedida fue emotiva, las sonrisas nos invad√≠an a todos. Regresamos, paramos en San Salvador el Seco por su ‚ÄúMolli Caxitl‚ÄĚ de piedra; para ‚Äúhacerse unas salsitas‚ÄĚ. Bastante silencio por parte de todos al regreso, hab√≠a sido un d√≠a lleno de emociones por unos Tenis para los Migrantes. ¬†