¡Extra! ¡Extra!. Esto es la Revolución Rosa. El día de hoy las mujeres de EE.UU y de todo el mundo se dieron cita a la marcha convocada a través de diferentes medios, entre ellos, twitter, bajo el hashtag “Womens March”. Desde la mañana me llamó mucho la atención ver a mi primera psicoterapeuta Ginger Clarkson publicando en su perfil y alistada para salir a marchar. Esto refleja a mi parecer una circunstancia que me parece es diferente de otras ocasiones, porque implica una de las personas más compasivas que he conocido alzando la voz. En la evolución y cobertura que dieron los medios en el transcurso de estas horas, empiezo a ver las imágenes en este momento de todas las ciudades donde se dieron cita todas estas mujeres, y me impresiona la movilización y lo masivo de las imágenes. Para mi son las condiciones de algo a lo que pronto llamaremos la Revolución Rosa.

EE.UU enfrenta en estos momentos ser representado por el líder más polémico y poderoso desde hace mucho tiempo. Pero tal vez algo con lo que contaba era con el empoderamiento de la mujer. Apuntillado finalmente por una serie de videos que demuestran sus pocos dotes como caballero (ante una sociedad inconscientemente hipócrita ante cosificación del género) y tras una impresionante convocación a las mujeres, hoy se enfrenta con mujeres de una mayoría, que se molestan por una línea jingoísta que además, incluye a la mujer. No olvidemos que la línea de Breibart News, gente de Trump, se ha involucrado en una serie de publicaciones con un claro posicionamiento machista desde el momento que comenzó.

¿Cuáles son las condiciones que se están dando para esta revolución? En un principio me parece la heterogeneidad de un grupo con un mismo objetivo e ideal, que se encuentra empoderado y no puede ser instigado con la misma facilidad. El día de hoy veíamos una marcha que representa a las mujeres, desde muchos puntos en su diversidad. Pero todos ellos convergentes, en la base del respeto y en contra de tanta intrusividad. Es decir, Trump ha encontrado la manera de denostar muchas de las luchas ganadas por la mujer; en discurso y en acción. La minimizada Melania fue todo, menos una acompañante, en la toma de protesta de Trump.

La segunda condición que observo es respecto al tipo de personalidad impulsiva y megalómana de Trump. Todo para el es inmediato y tiene que romper con algo muy establecido con una acción. Por ejemplo, lo primero que firma, es el Obama Care, sin decir “ahí te voy”. Y es que verdaderamente me pregunto si en sus deciciones hay un verdadero análisis de una acción de cambio tan importante para una nación.

La tercera condición que me hacen pensar en condiciones necesarias para esta revolución, lo es la disociación de su intervención, en una de las mayores y poderosas naciones. Me refiero a disociación como algo que se separa demasiado en blanco y negro. Y la vida en blanco y negro tiene mucho más color. Yo no se que tan pensadas están sus reformas, me preocupa por ejemplo enterarme, que agarra un gobierno como si fuera una empresa. Parece que le dice a su gente, “Saca a todos los representantes de las embajadas, y ya vemos como lo resolvemos después”. ¿Juay? ¿Juay?.

Me dijeron de chiquito, que lo peor era ser pendejo y con iniciativa, ¿o no Trump?. Me refiero a lo impulsivo de su comportamiento, me refiero a lo falto de juicio de su probable gestión. ¿No les llama la atención que todos estamos preocupados por lo mismo? Platicaba con Israel Velasquez Jefe de Edición, sobre “la incertidumbre”. Todos estamos esperando a ver que es lo que pasa, y creo que todos desde el fondo intuimos el desmadre que se va a hacer en este nuevo Reality Show. El Papa Francisco dijo que prefiere no adelantarse. Se me hace que anda como todos, con la misma preocupación. Pero como dicen algunos, (sigamos negando) hay que voltear a nuestro país y no lo a lo que hace Trump. Qué miedo no preocuparse por el “Heil Trump”.


® Es la Revolución Rosa, #WomensMarch