El día de hoy tras la reunión que sostenía con su homónimo la Canciller de Alemania Angela Merkel, el presidente Donald Trump tuvo un acto fallido al cual solemos conocer bastante bien por la tradición oral de conceptos psicoanalíticos al que llamamos Lapsus Linguae o error del habla. Los actos fallidos según el diccionario de Laplanche y Pontalis (2004) significan lo siguiente:

  • “Acto en el cual no se obtiene el resultado explícitamente perseguido, sino que se encuentra reemplazado por otro. Se habla de actos fallidos no para designar el conjunto de los errores de la palabra, de la memoria y de la acción, sino aludiendo a aquellas conductas que el individuo habitualmente es capaz de realizar con éxito, y cuyo fracaso tiende a atribuir a la falta de atención o al azar. Freud demostró que los actos fallidos son, como los síntomas, formaciones de compromiso* entre la intención consciente del sujeto y lo reprimido.”

Lo que los autores quisieron mencionar es que precisamente los actos fallidos (como en el caso de Trump fue un error del habla), son expresiones de lo inconsciente y que por tanto se encuentra reprimido (más correctamente preconsciente), siendo estos un ejemplo de un fracaso de lo que no se podía decir, pero se tuvo que decir, como un compromiso psíquico con lo que se encuentra en el inconsciente.

Trump cometió el siguiente lapsus:

  • “Somos una empresa, un país, muy fuerte, y pronto estaremos a un nivel en el que probablemente no hemos estado antes".

Dicho comentario llego después de haber sido cuestionado en la conferencia de prensa sobre una política comercial aislacionista. El tema es que la postura de Angela Merkel frente al tema enfoca una política abierta al comercio. La postura de Trump por tanto sería de un rechazo ante esa política, que mejor que entenderlo con declaraciones muy directas confirmadas por un lapsus de alguien que está percibiendo a una nación como una empresa. Para Trump muy claramente existe una fantasía de convertir a EE.UU en Trumpilandia, ejemplo de su delirio de grandeza.

La realidad es que las cosas no le están siendo fáciles, tiene encima a la corte en distintas de sus representaciones estatales, las cuales han logrado detener sus prohibiciones de inmigración. Sin embargo como mula con anteojeras solo ve un camino, y en este caso significa el llevar a como de lugar una nación basada en una visión económica de un país como empresa. La gran pregunta es si industrializando no será más propensa la nación a la inmigración. ¿Quién va a cubrir esos trabajos? Resulta que el mayor lugar de trabajadores mexicanos es en la industria manufacturera, ¡Si! ¡Así como oyó!; a esa industria que el aboga y sobre la que generará más empleos.

Queda claro entonces, que las declaraciones de Trump son una y otra vez incongruentes e inconstantes. Son vaivén y son generadoras de preguntas, que podrían confrontar, por el simple hecho de la lógica de las cosas; la lógica a tantas idioteces que dice.

Para acabarla de amolar no quiso estrechar la mano de Angela Merkel. Dice el psicoanálisis que simbólicamente los brazos implican la relación del Yo con la adaptación social. En el caso de las manos, pues que realmente son parte de la forma mediante la cual nos relacionamos y hacemos muchas de las cosas que nos vinculan con los demás. El hecho de que suceda una negativa de Trump de dar la mano a la canciller, y que sea esto en el contexto de una reunión bilateral de tal magnitud, hace preguntarnos de si en realidad existe un interés de vinculación (brazos, manos) por parte del gobierno de Donald Trump en su política económica. Veremos cual será su intención de jugar como niño chiquito, solo pero con todos sus juguetes.