Asi son los Trump-llowers. Xenofobia: musulmanes, mexicanos, salvadoreños, guatemaltecos, nicaragüenses, cubanos, haitianos, panameños, y la lista sigue. Misoginia: Miss. Piggy en el cosificante imperio de la Miss Universo y las filtraciones sus “caballerosas” aproximaciones a las mujeres. Todo ello ha sido la línea del preocupante discurso del ahora presidente de EE.UU, Donald Trump.
Lo preocupante del tema, es que el fenómeno que ahora incumbe a muchos, no es más que un problema de larga data, que encuentra sus raíces en el fenómeno capitalista. Forma de funcionamiento global que valdría la pena cuestionarnos al momento. La riqueza del mundo esta concentrada en el 1% de la población; y esta es la formula perfecta para la pobreza y en consecuencia la migración. La angustia del “gringo” encuentra sus razones en el inconsciente de tal forma, que el tema de los zombies podría ser un digno representante del simbolismo del miedo incontrolable a una invasión que temen en lo más profundo de su ser. Decía Michael Moore en sus documentales, que la cultura americana encuentra en sus raíces un miedo persecutorio de larga data que podría remontarnos a la mismísima Colonia Inglesa; los “gringos” siempre han vivido perseguidos, según Moore.
La escritora Lourdes Arizpe menciona que la percepción de la gente frente a la migración amenaza con convertir a los migrantes en una “clase marginal” que puede exacerbar los problemas educativos, laborales y de salud. Esto sucede ya desde hace mucho, lo cual genera una cultura que yo consideraría mas como de “rechazo” que como de “odio” hacia la migración; la preocupación es, como en ciertos tipos de personalidades dicho “rechazo” se exacerba a cuestiones de “odio” incontrolable, como las manifestaciones que hoy escuchamos sobre el KKK. Ahora bien, en esto, no me queda claro si el “loco” busco al “loco” o si el “loco” lo volvió “loco”; moderadamente me inclinaría por el primero. Tomando esta primer hipótesis de“Dios los hace y ellos se juntan”, creo en el fenómeno de los Trump-llowers como la fotografía social de algo que se está saliendo de control desde hace mucho tiempo y los gobiernos no saben como solucionar. Hace pocos años la política migratoria de Barack Obama puso en marcha el Plan Frontera Sur el cual no deja de desagradar.
Los maldosos planes del programa son el evitar el marabunta del sur. Así que Hillary amiga, por favor no te nos des golpes de pecho. Entonces que es uno de los Trump-llowers: alguien que ya está harto del fenómeno migratorio y que vive con tanto miedo, enojo o preocupación sobre las distintas circustancias, que en el momento en que llega un discurso fascio como el de Trump, decide votar por el. Las preocupaciones por los Trump-llowers y su Trumpy evocan recuerdos de la Alemania Nazi. Y creo que hay razones para creerlo así. Recordemos que el mismo Hitler fue simplemente un representante de un pesar colectivo que halló un eco que pudo crecer a través de la psicología de las masas. La historia nos demostró, que la formula perfecta para el desastre es un pesar colectivo y un líder dictador para que empiece la preocupación. Creo que ese sentimiento lo vivimos muchos de los agraviados a estas alturas del partido. Las posibilidades de descontrol son infinitas, aunque creería muy arriesgado hacer pronostico sobre lo que pasará con Trump. Yo creo que nadie lo sabemos. Comparaciones con los peores xenófobos de la historia son asequibles, sin embargo la globalización dentro de algunas virtudes, ha logrado enseñar que las decisiones de un país no se toman demagógicamente. Tenemos una excelente intervención de Angela Merkel donde con el fino discurso que maneja, deja muy claro a EE.UU las cosas no van a ser como son. ¿Qué me preocupa? Principalmente un discurso narcisista y sociopático, que puede ser peligroso, sobre todo porque la locura y el poder ,no se llevan del todo bien.
Algunos colegas en psicoanálisis se aventuraron ha realizar un análisis psicodinámico de Trump, sin embargo fueron censurados, por estar rompiendo con algunas de las normas éticas en el ejercicio del psicoanálisis. Sin embargo creo que lo que nos dejan, es un genuino interés por saber que en Trump existe psicopatología, que claramente podemos ver. Me interesaría decirle al lector, que la psicología de un discurso como el de Trump, valdría más la pena valorarlo de forma retrospectiva, más que prospectivamente. No sabemos aun los alcances de algo que puede ser un reality show como a los que esta acostumbrado el señor Trump. El hecho es que si un 50% de la población lo desaprueba, en la nación dividida que observamos en estos momentos se puede vislumbrar donde la democracia sigue siendo una opción. Habrá que seguir muy de cerca los fenómenos xenófobos que sucedan desde hoy.


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