El 10 de mayo es un día para celebrar a la madre, sin embargo para la infortuna de madres que pierden sus hijos migrantes en caravana, este día será difícil de celebrar ya que muchas de las personas que anualmente migran a los EE.UU. desaparecen y el status en el que quedan se vuelve un suplicio para los familiares.

Perder a un hijo es uno de los peores dolores que puede tener una madre, incluso muchas personas mencionan que ni si quiera existe una palabra en el español para describirlo. Sabemos que una mujer que pierde a su marido es viuda, sabemos que un hijo que pierde a una madre, es huérfano. ¿Pero una madre que pierde a su hijo?

La descripción de perdida, puede enfocarse tanto a una separación como a una muerte. El problema para las madres de hijos migrantes desaparecidos es que el status de muerte no puede ser comprobado y eso es un sentimiento muy difícil de manejar para las madres, porque no se puede hacer un duelo por muerte ya que no existe una forma de comprobarse. La descripción de muchas personas que tienen a un familiar desaparecido es de sentirse en sentimientos de esperanza con una continua emoción de que las cosas no sucedieron del todo bien. Aunque todo con el tiempo confirma una perdida real, sucediera que para el inconsciente de las personas con familiares desaparecidos existiera una reserva de que algún día podrían encontrar a la persona. Sería un sentimiento mucho más parecido al de aquellas personas en nuestras vidas que no podemos olvidar. Seguimos pensando en ellas solo que aquí pensando que pueden estar bien o estar mal. El problema de ello es que con esa vivencia al parecer se complica un poco el duelo, ya que si bien el “ya no estar” de la personas es evidente, existen posibilidades de que ello pueda tener en algún momento un desenlace para que la persona pueda descansar. Sin embargo si este tiempo se prolonga, normalmente existe una especie de decisión donde las personas suelen determinar que el desenlace de su familiar no fue favorable y entonces encuentran un pequeño alivio a su malestar. Se mencionan cosas como: “en el momento que no regreso, supe que estaba muerto” en lugar de frases como “sé que está muerto”. Se habla en el pasado porque la experiencia se comprueba en la experiencia que se vive de separación por desaparición, más que de comprobación de separación por total desaparición, es decir, por muerte. Digamos pues que siempre existirá la reserva de que las cosas pueden cambiar y que aunque con una posibilidad muy remota, la persona puede aparecer incluso después de muchos años.

Con esto podemos imaginar el gran dolor que viven todas estas madres, y no nos quedaría más que el ser verdaderamente empáticos con el gran dolor que atraviesan y la serie de sentimientos con los que viven durante un proceso que se estanca de tan dolorosa manera. Podemos pensar que para todas las madres también debe de existir una esperanza de que las cosas puedan cambiar, y que se le pueda dar más certidumbre y seguridad a sus hijos que viajan. Es nuestra responsabilidad como asociaciones que deseamos ayudarles poder encontrar la forma de ayudarles a evitar vivir tan terrible situación, y tenemos que crear los medios adecuados para proteger siempre a toda la comunidad de personas migrantes que cada año arriesgan su vida y la tranquilidad psicológica de todos sus familiares en la esperanza de poder tener una mejor vida y que a través de esta mejor vida logren el sueño americano. 

® Madres que pierden hijos Migrantes en Caravana