Autor: Carolina Reséndiz Bustamante


Aun recuerdo cuando el 24 de junio del 2016 se anunciaba en todo el mundo el resultado del referéndum celebrado la noche anterior, y nos despertábamos con la lamentable noticia de que el Reino Unido había decantado su voto para dejar de ser parte de la Unión Europea, aquel sábado me encontraba en la ciudad de Oxford Inglaterra buscando departamentos en renta ya que para ese entonces seguía viviendo en Londres y me acuerdo que entre la población migrante como yo compartíamos un sentimiento de tristeza, rechazo y preocupación; Los británicos se pronunciaban avergonzados por la decisión que tomaron con base en una promesa de campaña electoral populista, tan populista como las que conocemos en América Latina, y como se dice en mi pueblo, los británicos estaban “con la cola entre las patas”. Pero ya estaba hecho.


Nueve meses después, nos encontramos en Londres reunidos y unidos en uno de los pulmones de la ciudad, Hyde Park fue el punto de reunión.


Este sábado 25 de marzo estábamos mas de 80 mil personas pertenecientes al extenso grupo de población migrante unidos por la incertidumbre de nuestro futuro.


Unite for Europe 2017, fue la organización que nos convocó a esta marcha para ser escuchados por el parlamento británico. No estábamos pidiendo que se revocara la decisión de la salida del UK del la Unión Europea. Lo que en realidad estamos exigiendo al gobierno británico es que garantice los derechos y la protección de cada uno de sus residentes que hemos entrado al país bajo leyes europeas y no británicas. La situación es bastante complicada de explicar y aun mas de entender, pero expongo mi caso muy en particular para que se den una idea de la infinidad de casos migratorios que justo ahora nos encontramos en el limbo.


Llegue al Reino Unido dos meses antes de que se llevara acabo el referéndum, entre al país por ser familiar directo de un ciudadano de un país de la UE, esto quiere decir que el país me acogió bajo leyes internacionales que conforman el territorio Shengen, que determina el libre transito, la residencia, el trabajo y un sin fin de privilegios y dos sinfines de obligaciones entre los ciudadanos y residentes de la comunidad europea y otros países europeos como es el caso de los nórdicos.

Esta marcha se realizó para demostrar que somos miles y miles los que hemos sido afectados con la decisión y quisimos hacerle ver al mundo que tenemos la obligación de levantar la voz independientemente del país en el que se viva, que el amor y la unión son los motores mas grandes que humanidad puede utilizar para llevar a cabo cualquier cambio y que el Brexit es un una invitación al odio y a la división de la sociedad, demostramos que el populismo electoral nos ha puesto contra la pared, pues atenta contra nuestras garantías individuales y mas de 3 millones de migrantes que residimos tan solo en Inglaterra sin contra a los que viven en los otros tres países que conforman el UK estamos siendo parte de una de las decisiones más complicadas que le toca enfrentar al gobierno británico.


Después de esta gran marcha, donde antepusimos el respeto por este país, la esperanza de continuar desarrollándonos profesionalmente, la alegría de convivir con mas de 300 nacionalidades, la fuerza de tener en la mente y en el Corazón un bien común, pero sobre todo el coraje para no abandonar la meta de dejar claro el mensaje, esa comunión que se logró con cada uno de los participantes es un sentimiento que engrandece a cualquiera.


Pero tristemente y de la otra cara de la moneda quedan todos aquellos británicos y NO británicos (canadienses, Neozelandeses, Australianos, etc.) que sin tener vela en el entierro por el hecho de haber sido colonias británicas, tuvieron mas derecho a votar que propios residentes de la UE con más de diez años en el país. De ese otro lado de la moneda (una paradoja muy “british”, pues se sabe que los británicos son bastante “doble cara”), están todos los ciudadanos británicos que residen fuera del Reino Unido y que se encuentran estudiando en otros países como en Alemania y Francia, o todos aquellas personas de la tercera edad que se están en España gozan de uno de los mejores sistemas de salud publica del mundo y en donde el gobierno británico no paga ni el 20% de lo que cuestan sus ciudadanos a la sanidad publica en otros países, y no se diga los CEO’s de empresas que se encuentran extendiendo su imperio gracias al libre mercado. Entonces, ¿En realidad la población migrante es la más afectada tras la decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea?


(La primera ministra británica, Theresa May, firmó este martes 28 de marzo del 2017 en la noche la carta en la que invoca el articulo 50 del Tratado de Lisboa y en la que informa a las autoridades de Bruselas de la intención de su país de abandonar la Unión Europea). 


® Brexit, marcha , migrantes si, migrantes no.